FotoCirco

Monografías de nuestros grandes fotógrafos de circo

La memoria de los pasados espectáculos circenses debe mucho a la sensibilidad y profesionalidad de algunos fotógrafos que, en diversas etapas de nuestra historia, se han entregado con pasión al mundo de la pista. España tuvo la fortuna de contar con objetivos de calidad que fotografiaron sus circos: Postius, Villar, Santos Yubero, Alberto Oller, Josep Vinyes … son los maestros de un trabajo hoy imprescindible para el estudio y posterior divulgación de la historia circense más cercana. La colección Fotocirco pretende poner en valor los archivos de aquéllos fotógrafos, de la misma manera que ya hicieron países como Francia, donde ya se publicaron monografías de sus principales fotógrafos de circo: Paul de Gordon, François Truefferd, Dannés…

Oller

Vinyes

Villar

Títulos publicados:

Alberto Oller Garriga / Colección Fotocirco, nº1

El primer volumen muestra una selección de las cien mejores instantáneas tomadas por el objetivo del catalán  Alberto Oller Garriga (Barcelona, 1923-2014), abogado, coleccionista de arte y gran amante de las artes circenses. Con solo seis años empezó a coleccionar papeles secantes. Una afición, la del coleccionismo, que le marcará para toda la vida. De bien niño y de la mano de su padre, Oller descubre algunos de los espectáculos que ofrecía el Circo Olympia de la Ronda de Sant Pau.

A mediados de los años cincuenta, Oller empezó a seguir los pasos de algunos de los circos que llenaban las lonas en Barcelona y sus alrededores, en especial aquellos dirigidos por la empresa de los hermanos Amorós y Osvaldo Silvestrini. Con el circo, su otra gran pasión siempre fue el coleccionismo de obras de arte y autógrafos. En su casa de la calle Casp acumulaba cuadros, esculturas y curiosidades de todo tipo convirtiéndose en uno de los principales coleccionistas de arte de Cataluña. Las fotos de Oller se caracterizan por un deseo permanente para mostrar al espectador los interiores del circo fotografiando en muchas ocasiones aspectos de la vida cotidiana del universo circense: momentos de gran plasticidad alejados del foco de la pista.

Formato 22 x 22 cm / 120 páginas / 100 ilustraciones

 



Josep Vinyes
/ Colección Fotocirco, n.2
Nació en Berga (Barcelona) el 31 de octubre de 1904. En septiembre de 1922, al poco de cumplir sus dieciocho, Vinyes descubre atónito el espectáculo circense que se presentó en el Teatro Novedades de Barcelona y donde actuaban artistas de fama mundial como el malabarista italiano Enrico Rastelli o el trío de payasos españoles Pompoff, Thedy y Emig. Esta fecha cambiaría su rumbo, acababa de descubrir al amor de su vida: el circo. El programa de papel de este espectáculo fue la primera pieza de una magna colección de documentación circense que Vinyes iría enriqueciendo a lo largo de toda su vida gracias a sus viajes y corresponsales. Libros, carteles, retales de diario, fotografías, postales, etc conviven en su despacho al lado de la máquina de escribir que hacía servir para redactar documentados artículos sobre algunos de los personajes fetiches del pasado circense. Su incansable curiosidad sobre el pasado de la pista hizo de él uno de los miembros más activos de la desaparecida Union des historiens du Cirque.

Después de la Guerra Civil, Vinyes se interesa especialmente por la fotografía y, objetivo en mano, comienza a formar un metódico archivo fotográfico de los circos que paseaban por tierras catalanes. Vinyes envejece con su mujer, Lluïsa Riera, y sus papeles en su casa de la Avenida Diagonal, donde muere el 17 de enero de 1995. Al día siguiente, fecha de su entierro, su pupilo Genís Matabosch cumplía la mayoría de edad: el relevo parecía escrito. Él heredó el archivo de su “maestro”, el mismo que hoy permite dar luz a este libro.

Formato 22 x 22 cm / 120 páginas / 100 ilustraciones


Villar
/
Colección Fotocirco, n.3
A principios del siglo XX, nació en Madrid Máximo Villar, quien, con el transcurso de los años, se convertiría en uno de los fotógrafos más relevantes de la Corte, con estudio fotográfico propio: primero en el número 32 de la calle Sant Marc, más tarde en el 26 de la misma calle. El 1950 entra como aprendiz en el estudio del joven Álvaro Castellano (Madrid, 1937), hijo de un revelador profesional de las fotos que hacían los retratistas que paseaban por la Gran Via y el Retiro. En el 1951 el empresario Juan M. Carcellé solicita a Villar que realice un reportaje completo de cada uno de los espectáculos que se ofrecían en el Circo Price, una tradición que seguiría hasta la demolición del edificio en 1970, pese a haberse traspasado la dirección, en el 1960, a la sociedad Feijóo-Castilla. En ell 1960 muere Máximo Villar y Álvaro se queda con el negocio y con el archivo de negativos, que se encargará de clasificar y ampliar. Cuando el Price es derribado, Álvaro sigue igualmente su peregrinación por los circos, especialmente los que acoge el Palacio de Desportes de Madrid y el Circo Price viajero.

Hace treinta años que Álvaro, a quien todos denominan Villar por la identificación con el estudio de su maestro, se mudó al viejo Madrid, cerca de la Plaza de la Paja. Con sus utensilios de fotógrafo también se llevó el archivo que con no poca paciencia empezó a digitalizar. Se trata del mayor fondo de fotografía circense: 32.000 negativos de imágenes de espectáculos entre 1951 y 1980, que tienen como escenario principal el antiguo Circo Price de la plaza del rey de Madrid. En febrero de 2011, Genís Matabosch adquirió el conjunto del archivo.

Formato 22 x 22 cm / 120 páginas / 100 ilustraciones

 

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